
La ciberseguridad ya no es solo una carrera por proteger sistemas, sino una lucha por salvaguardar la percepción misma de la realidad.

En apenas dos años los deepfakes han dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una amenaza operativa real.

La inteligencia artificial está redefiniendo lo que vemos, escuchamos y creemos.

La GenIA o IA generativa dejó de ser una promesa y opera ya como un factor tangible de productividad.

El ransomware ya no es un incidente, es un modelo de negocio global.